¿Tienes que escribir un briefing y andas perdido? ¿Te da perecilla ponerte a pensar en el cómo y por eso nos mandas 2 líneas escritas en el cuerpo de un email? ¿Tienes, además, confianza con el proveedor y ya ni esas 2 líneas existen? No, no todo está perdido. ¡El Señor Wom puede ayudarte! Y, créenos, cuando lo hagamos, los más beneficiados seremos nosotros. #DiNOalosbriefintangibles (Lo intangibles molan siempre, con los briefings, ¡no!).

Para descubrir más, sólo tienes que llamar al número que aparece en pantalla o hacer un poquito de scroll y seguir leyendo, como gustes.

Vamos a empezar declarando una verdad verdadera: el briefing es fundamental, imprescindible, forzosamente necesario para alcanzar el éxito de cualquier campaña, evento o acción. Asimismo, lo es que el cliente conozca sus limitaciones (presupuestarias, burocráticas, espaciales, temporales…).

Esta declaración se resume en los 2 primeros puntos de este manual improvisado, que tiene como fin devolver a los briefings el lugar que merecen.

Punto primero: cliente, necesitas saber lo que necesitas.

Punto segundo: necesitas saber qué puedes y quieres tener de aquello que necesitas (las limitaciones…).

Hasta ahí, más o menos, todos amigos. Ahora, vayamos al dinero.

Punto tercero: necesitas saber cuánto puedes pagar para alcanzar lo que necesitas. No vale llegar al concesionario y que, cuando el vendedor te pregunte cuánto te quieres gastar, tu respuesta sea: “dímelo tú” o una horquilla de precio tan amplia que agarre la melena entera del Rey León.

Tampoco vale pedir el Lamborghini cuando nuestro presupuesto alcanza para un Polo y valorar el Polo pensando en el Lamborghini.

Nosotros, el proveedor, estamos dispuestos a entenderte, estamos programados para ello. Sólo tienes que decidir cómo nos explicas lo que necesitas para que entendamos lo que necesitas. Ahí tenemos nuestro punto cuarto.

Además de entenderte, somos capaces de imaginar, intuir, tener una visión de algo, aunque no nos lo hayas contado del todo, aunque no lo hayas llegado a plasmar en las famosas 2 líneas del cuerpo del email, aunque ni siquiera lo hayas reflexionado lo suficiente. Pero, si no acertamos el 100% de las veces, es posible que alguna vez sea ese estupendo briefing que no existe el causante de todos nuestros males, ¿no te parece? (Qué práctica reflexión este punto quinto…!).

Es más, antes de empezar a trabajar, deberías asumir que no todo lo que has pensado, propuesto, previsto tiene por qué pasar. Mucho menos, lo que ni has pensado, ni has propuesto, ni has previsto. Toma ahí el punto sexto.

¡Cuidado! Punto séptimo: asúmelo. Lo que a ti te gusta personalmente, no tiene que coincidir con el gusto de tu público o el de tus colaboradores. Elaboremos el briefing por el bien común, no seamos egoistillas.

Y, aquí, el octavo y último punto de nuestro manual en pro del briefing: escuchar es taaaan importante… A veces, tus proveedores y colaboradores decimos cosas interesantes. Escúchanos, entiéndenos, recuerda por qué nos has contratado.

Y, no olvides que, si eres de los 100 primeros en aplicar el manual, te ofrecemos un 5% de descuento en nuestros honorarios 😉