Lo primero: el naming. Apelamos directamente a la cultura mexicana apellidando al país «lindo», una fórmula con la que sus propios habitantes se sienten identificados y que todo el mundo entiende como propia de México.
El picante, el fuego mexicano, debía estar en la identidad visual del festival, por lo que se convirtió en uno de los elementos estrella de la imagen oficial. La llama en sus múltiples versiones sería clave para el resto de adaptaciones y diseños en México Lindo.
Unos colores vivos, que recuerdan a los trajes de mariachis y a la época del año en que se celebraba el evento, primavera en España.
Las aplicaciones eran interminables con un diseño tan versátil, así que lo aplicamos a diferentes piezas de merchan y artículos que podríamos encontrar en un festival de estas características.