Creamos un diseño para que el mensaje diese la vuelta a Bilbao, que recorriese todos sus rincones. Y en una campaña atrevida el diseño no podía ser menos. Nos atrevimos con las formas, los colores, las combinaciones y los tamaños.
El tranvía no pasaba desapercibido y acaparó las miradas (y por qué no decirlo, las cámaras de muchos móviles).