Todo giró en torno a una casa encantada en el lago de Puerto Venecia. Un lugar que podía visitarse, y del que salían personajes como la bruja de Puerto Venecia. Esto unido a pintacaras o cuentacuentos hizo del centro comercial un lugar que todo el público, de cualquier edad, quisiese visitar.
La ambientación a lo largo de todo el recinto recordaba a una historia de terror, y ya en el interior de la galería, el punto Truco o Trato contaba con pintacaras para los niños y cuentacuentos de miedo.