Llevamos a tierra la campaña con una estrategia 360º que combinaba experiencia física, contenido y amplificación digital. El corazón de todo fue una instalación experiencial de 150 m² dentro del centro: cuatro espacios inmersivos con estética retrofuturista y espíritu kidult (adultos jugando como niños, una declaración de intenciones).
Un recorrido diseñado para tocar, mirar, grabar y, sobre todo, compartir:
• “Welcome Room”: un acceso de neones infinitos y reflejos
• “The Rainbow Room”: una sala de color con efecto envolvente
• “The Future Garden”: un jardín futurista lleno de estímulos
• “The Glass”: un cierre plateado donde todo se multiplicaba (literalmente)
Fuera, el despliegue seguía: vinilado exterior, mensajes visibles desde todo el centro, una piscina gigante de bolas sobre la fuente y una campaña en ciudad que incluía desde mobiliario urbano interactivo hasta un tranvía completamente vinilado.
Sumamos activaciones, sorteos vinculados a compra y una segunda fase: “El futuro es aquí”.
Además llevamos la campaña al exterior con mupis creates, el vinilado del tranvía de la ciudad, mupis digitales y un seeding que envíamos a influencers y medios antes del evento de inauguración del espacio.