Cogimos una VAN, la personalizamos con la identidad de Valle Real de arriba abajo y le metimos dentro una cabina de DJ. Así, tal cual. La llevamos a las playas de Suances, Santander, Somo y Santillana, la instalamos cerca del agua y dejamos que la música hiciera su trabajo.
Mientras el DJ amenizaba el ambiente, dos azafatos se movían entre la gente repartiendo agua en lata de cartón con un mensaje de sostenibilidad que arrancaba más de una sonrisa: «Sí, es agua en lata.» Bien etiquetada con el logo del centro, claro. Un detalle útil, sorprendente y coherente con los valores de marca.
La acción se repitió en varias fechas a lo largo del verano. Además, produjimos contenido fotográfico y en vídeo en cada una de las jornadas, tanto para las redes sociales del centro como para entregar al cliente como material propio.